De manera similar a su predecesora, esta es una novela compuesta por varios relatos individuales. La diferencia es que en este caso sí que tenemos un
hilo conductor común que las enlaza y un protagonista en común: Cugel el Astuto. Aún así, es más una antología de cuentos alrededor de un mismo protagonista que una verdadera novela.
Los distintos capítulos de la historia se pueden leer casi como relatos aislados, en los que Cugel se va encontrando con diversas culturas y seres, a cual más extraño, a medida que continúa su viaje. El tono de estas historias es casi de novela
picaresca, pues Cugel no es otra cosa que un pícaro amoral y egoísta. En cierto modo, este tono hace que se pierda algo de la poesía que evocaban los relatos del primer libro, pero ganamos en humor irónico. Cugel es en ocasiones realmente astuto, pero en otras su exceso de confianza le lleva a meterse en un lío tras otro.
En general, Cugel es un personaje con el que se llega a empatizar, aún manteniendo una cierta distancia, y siempre resulta interesante y divertido ver como sale de los líos en que se va metiendo. Eso sí, en algunos aspectos resulta un personaje algo plano, pues no parece evolucionar mucho en los dos libros que Vance le dedica.
Todo lo que podemos decidir es qué haremos con el tiempo que nos dieron.