Vance cierra su saga de la Tierra Moribunda con una nueva recopilación de tres historias (una de ellas casi podría considerarse novela corta). El tono se parece más al del primer volumen que al de los dos libros protagonizados por Cugel, aunque no le falta cierto toque humorístico.
Los protagonistas son un grupo de magos de la Tierra Moribunda, especialmente Rhialto (quien da nombre a la antología) en el segundo de los relatos. El libro tiene los mismos méritos y los mismos defectos que el resto de la saga: lectura agradable y entretenida, situaciones inesperadas, tramas y personajes poco desarrollados.
En general, la de la Tierra Moribunda resulta una
saga extraña y atípica. No hay muchos elementos comunes, ni personajes (a excepción de los libros protagonizados por Cugell) ni lugares (la Tierra Moribunda es más un paisaje o una sensación que un mundo detallado). Lo único que parecen tener en común los distintos relatos es que Vance ha elegido este escenario para situar en ellos las andanzas fantásticas de una serie de personajes peculiares.
Todo lo que podemos decidir es qué haremos con el tiempo que nos dieron.